Huda es una madre que se burla de ti por el simple hecho de respirar. Su hermana Khalida es doctora. Bentdji domina varios idiomas. Al maestro Dennis le encanta el afrobeat y el Manchester United.

Lo que comparten con millones de personas es una sola palabra: refugiado. La mayoría de la gente nunca ve más allá de eso, y por eso los campos de refugiados permanecen invisibles para el mundo: focos encendidos toda la noche, la ciudad más cercana a la vista pero inalcanzable, alambre a modo de valla de jardín.

Pero una palabra que describe a millones de personas no puede definir a ninguna de ellas.

En Second Tree, vemos a personas construyendo algo diferente. Personas que no hablan el mismo idioma y que cuidan de los hijos de los demás. Vecinos, tanto locales como lejanos, que mejoran los lugares que ahora comparten, confiando los unos en los otros cuando casi nada es seguro.

Aquí nos sentimos como en casa porque nuestro hogar se basa en quiénes somos, no en lo que nos ha pasado.

Conoce a las personas que hacen que esta comunidad sea tan nuestra y ¡ayúdanos a hacerla crecer hoy mismo!

“El inglés te permite comunicarte con todo el mundo y encontrar trabajo”.

Bentdji, de Haití, habla español, francés, inglés y turco. Cuando no está bromeando con sus amigas Khalida y Huda – a quienes conocerás a continuación – se pone serio: “Antes de llegar a Grecia, muchas personas solo habían hecho el curso básico de inglés”.

Para Bentdji, Second Tree es el lugar donde eso cambia: “Es una forma cercana de conocernos, de compartir ideas y de luchar por un objetivo, y ese objetivo es ayudar a la gente a aprender y comprender el inglés.

Con 15 € se puede financiar los materiales de inglés para 25 personas que viven en campos de refugiados, permitiendo que personas como Bentdji sigan aprendiendo.

“¡Quiero ser una súper doctora alrededor del mundo!”.

Khalida es la persona a la que todos acuden: es médica, traductora y hermana de Huda. Según Huda: Si le pides que haga algo por ti, nunca te dirá que no. Es una buena persona y siempre está dispuesta a ayudar”.

También colabora con Second Tree: es una de nuestras traductoras de persa más fiables, trabajando para que las personas en los campos obtengan la información que necesitan sobre salud, vivienda y acceso jurídico, para que puedan defender sus propios derechos.

40 € cubren los materiales para que 67 personas adultas accedan a la educación: son las personas para quienes Khalida está presente, y que deciden por sí mismas qué viene después.

“Queremos que se den cuenta de que todos son uno, todos son iguales, y de que deberían tener las mismas oportunidades”.

El maestro Dennis, un profesor de matemáticas de 52 años de Sierra Leona, es todo un personaje: pon cualquier canción de afrobeat y bailará y cantará mejor que cualquiera que tenga la mitad de su edad, con la camisa por dentro y una corbata de color rojo vivo.

Quiere que los niños del campo de refugiados de Katsikas tengan las mismas oportunidades que cualquier otro niño. Profesor él mismo desde hace veinte años, se acercó a nuestros Programas para Niños y Jóvenes – según él, simplemente “a echar un vistazo” – y se marchó impresionado: Su progreso, su forma de expresarse, demuestran que estáis haciendo un gran trabajo por ellos.

100 € financian 10 clases para 40 niños que de otro modo podrían quedarse sin educación – un derecho que es tan suyo como el de cualquier otro niño.

“En estos eventos, siento que no soy una refugiada. Nos hacen sentir como una familia”.

Huda, de Afganistán, es madre de tres hijos y los cría en el campo de refugiados de Katsikas. “Todas las madres son fuertes, te dirá. Ella se llama a sí misma ¡una supermujer!.

En nuestras salidas al mercado y fiestas comunitarias en la ciudad, la escucharás bromeando con todo el mundo mientras sus hijos, cerca de ella, colorean con nuevos amigos, una rara oportunidad de “encontrar algo de paz“. Sobre nuestros eventos comunitarios, dice: “Sentimos que todos son nuestra familia”.

Con la donación que elijas, ayudas a mantener una comunidad en la que personas como Huda puedan sentirse como en familia: un lugar donde los nuevos vecinos y sus hijos se sientan integrados, y donde son la persona, no la etiqueta.

“El inglés te permite comunicarte con todo el mundo y encontrar trabajo”.

Bentdji, de Haití, habla español, francés, inglés y turco. Cuando no está bromeando con sus amigas Khalida y Huda – a quienes conocerás a continuación – se pone serio: “Antes de llegar a Grecia, muchas personas solo habían hecho el curso básico de inglés”.

Para Bentdji, Second Tree es el lugar donde eso cambia: “Es una forma cercana de conocernos, de compartir ideas y de luchar por un objetivo, y ese objetivo es ayudar a la gente a aprender y comprender el inglés

              “¡Quiero ser una súper doctora alrededor del mundo!”.                                    

Khalida es la persona a la que todos acuden: es médica, traductora y hermana de Huda. Según Huda: Si le pides que haga algo por ti, nunca te dirá que no. Es una buena persona y siempre está dispuesta a ayudar”.

También colabora con Second Tree: es una de nuestras traductoras de persa más fiables, trabajando para que las personas en los campos obtengan la información que necesitan sobre salud, vivienda y acceso jurídico, para que puedan defender sus propios derechos.

Con 15 € se puede financiar los materiales de inglés para 25 personas que viven en campos de refugiados, permitiendo que personas como Bentdji sigan aprendiendo.

40 € cubren los materiales para que 67 personas adultas accedan a la educación: son las personas para quienes Khalida está presente, y que deciden por sí mismas qué viene después.

“Queremos que se den cuenta de que todos son uno, todos son iguales, y de que deberían tener las mismas oportunidades”.

El maestro Dennis, un profesor de matemáticas de 52 años de Sierra Leona, es todo un personaje: pon cualquier canción de afrobeat y bailará y cantará mejor que cualquiera que tenga la mitad de su edad, con la camisa por dentro y una corbata de color rojo vivo.

Quiere que los niños del campo de refugiados de Katsikas tengan las mismas oportunidades que cualquier otro niño. Profesor él mismo desde hace veinte años, se acercó a nuestros Programas para Niños y Jóvenes – según él, simplemente “a echar un vistazo” – y se marchó impresionado: Su progreso, su forma de expresarse, demuestran que estáis haciendo un gran trabajo por ellos”.

“En estos eventos, siento que no soy una refugiada. Nos hacen sentir como una familia”.

Huda, de Afganistán, es madre de tres hijos y los cría en el campo de refugiados de Katsikas. “Todas las madres son fuertes, te dirá. Ella se llama a sí misma ¡una supermujer!”.

En nuestras salidas al mercado y fiestas comunitarias en la ciudad, la escucharás bromeando con todo el mundo mientras sus hijos, cerca de ella, colorean con nuevos amigos, una rara oportunidad de “encontrar algo de paz“. Sobre nuestros eventos comunitarios, dice: “Sentimos que todos son nuestra familia”.

100 € financian 10 clases para 40 niños que de otro modo podrían quedarse sin educación – un derecho que es tan suyo como el de cualquier otro niño.

Con la donación que elijas, ayudas a mantener una comunidad en la que personas como Huda puedan sentirse como en familia: un lugar donde los nuevos vecinos y sus hijos se sientan integrados, y donde son la persona, no la etiqueta.

¡Haz una donación en este Día Mundial de las Personas Refugiadas!

Por la persona, no por la etiqueta.

 

Puedes donar a través del formulario de donación de arriba, usando tu tarjeta de crédito o tu cuenta de PayPal, o bien hacer una transferencia bancaria con los datos bancarios que aparecen a continuación. Si haces una transferencia bancaria, incluye tu dirección de correo electrónico para que puedas recibir el recibo de tu donación y enterarte del impacto de tu ayuda.

Second Tree
Alpha Bank, Aghiou Dimitriou 66,
54631 Thessaloniki
IBAN: GR3301407090709002002015702
BIC: CRBAGRAA